Audifonos

Vida amorosa y deficiencia auditiva

Written by Paula Pfeifer

Que arroje la primera piedra quien no haya sentido temblar el piso al encarar una nueva relación. Este es un miedo universal, pero cuando se trata de personas con deficiencia auditiva, el problema es más profundo. Recuerdo mis tiempos de soltera y de mis tiempos de aparato auditivo sin discriminación de habla y me vienen a la cabeza las dificultades. Son muchos desafíos de orden psicológico con los que tenemos que lidiar, y las cuestiones prácticas – a fin de cuentas, el problema de quien no oye es no oír –  incluyen cuestiones como la auto aceptación, la vergüenza, los momentos algo humillantes, etc. La vida amorosa de las personas con deficiencia auditiva es igual a la de las que oyen, aunque haya algunos puntos siempre presentes…

Decirlo o no decirlo, ¡esa es la cuestión!

Decirlo, siempre. A no ser que estés saliendo con un médium o una persona paranormal, no puedes esperar que el otro sepa tus necesidades si no eres claro sobre ellas. Yo lo comprendo y también ya viví la situación de tener miedo de contar a una persona nueva que usaba aparatos auditivos y que oía mal. ¿Sabes lo que aprendí? Que cuando alguien nos provoca ese miedo se debe a dos motivos básicos: 1- Aún sientes vergüenza de tu sordera 2- La persona en cuestión no te hace sentir lo suficientemente segura o cómoda para abrirte. Recuerdo a una lectora que me dijo que usaba la táctica “primero dejo que se enamore de mí, después le digo”. Esto es simplemente inseguridad y pánico al rechazo. Sin hablar de que comenzar cualquier relación con mentiras u omisiones ya dice mucho sobre el éxito futuro de esa pareja… Ya me ha sucedido eso de omitir este “detallecito” y que al descubrirlo el otro se haya sentido muy ofendido por mi falta de confianza en él. Como también me ha sucedido que me hayan tratado de una manera diferente, en el mal sentido. La verdad es que solo sabrás la reacción luego de contar la verdad. Y, como dice mi escritora favorita, Inês Pedrosa: “Las personas nos sorprenden más en el buen sentido que en el malo, ¡por eso nunca me canso de vivir!”.

Las adaptaciones necesarias

Ok, tomaste coraje y le has contado que tienes deficiencia auditiva, que usas aparatos, etc. La otra persona reaccionó bien y eso no afectó su relación. Excelente. Pero sabemos que hay algunas adaptaciones que son imprescindibles.

Cuando yo no oía, enseguida iba avisando que no serviría de nada que me llamara por teléfono: o debía enviarme un mensaje o no haríamos nada. Ustedes que ya están en la generación WhatsApp tienen mucha más paz y tranquilidad en este aspecto, porque la tecnología evolucionó y facilitó la vida de una forma que a comienzos de los años 2000, era solo un sueño o ciencia ficción. Quien usa un aparato auditivo tiene su propia rutina con él; no a todos les gusta pasar todo el tiempo con el aparato, ni todo el mundo duerme con él, o entra en la piscina, etc. Mi consejo: ten en claro tus necesidades. Cuando usaba aparato auditivo, odiaba que me tocaran el pelo por la microfonía, siempre me lo sacaba para dormir y no me acercaba a una piscina con aparatos. Hay algunas cosas que logras hacer y otras no. Tu novio/marido/chico/whatever no dicta las reglas sobre estas cuestiones, tú sí. Si algo te pone triste o te avergüenza, ¡habla!

 

Los actividades sociales

He aquí una combinación difícil: vida social y sordera. Sucede que no hay relación que sobreviva en modo “cero interacción”. Tendrás que convivir con suegros, con la familia del novio o la novia, con los amigos, los compañeros de trabajo… Pero no es tan difícil realmente. Creo que el secreto es ceder un poquito, y que los dos presten atención a los puntos clave que mejoran la vida de aquel que no oye bien. Ejemplos: elegir lugares bien iluminados y no ruidosos para salir, evitar las discotecas oscuras, elegir películas con subtítulos si van al cine, no esperar que a la persona con deficiencia auditiva le divierta estar en situaciones en las que necesita prestar atención a varias bocas al mismo tiempo, evitar situaciones riesgosas para los aparatos auditivos, etc. Creo que todos aquellos que convivirán bastante con la pareja necesitan saber sobre nuestra deficiencia auditiva, de otro modo, la energía que se gasta en disimular, prestar atención y recuperarse de los sustos es demasiado grande.

 

¿Qué?

El “¿qué?” no puede ser algo que dé vergüenza, por eso, las parejas inteligentes encuentran una manera de evitarlo. ¿Cómo? Quien escucha, puede ayudar a quien no lo hace de maneras simples y certeras: tocar a la persona en vez de gritarle el nombre, esperar a que el otro haga contacto visual antes de empezar a hablar, articular bien los labios y hablar pausadamente si es necesario. A los usuarios de aparatos auditivos con conexión bluetooth, les doy el siguiente consejo: prueben el Roger Pen, que produce una diferencia sensacional en el entendimiento del habla en el ruido y es compatible con varios aparatos y todas las marcas de implante coclear.

 

La dinámica de la pareja

Mientras escribía este post recibí el mensaje de una lectora que decía que todo fue muy tranquilo durante su noviazgo, quizás por la falta de convivencia. Después del casamiento, el ahora marido se volvió insensible: le grita desde otros cuartos, le dice que ella solo oye lo que quiere, y cosas por el estilo. Cualquier cosa que involucre a más de una persona debe ser negociado constantemente, pues nadie soporta vivir al lado de alguien sin consideración. La falta de audición no significa falta de personalidad, no escuchamos solo lo que queremos (si bien nos gustaría), no tenemos audición selectiva, odiamos que nos testeen (“¿oíste?”, “¿tienes puesto el aparato?” ), llegamos generalmente agotados al final del día por el uso continuo el aparato auditivo/implante coclear y lectura labial, muchas momentos de diversión para los oyentes son para nosotros sesiones de tortura china, sufrimos por la falta de accesibilidad, en fin, NO ES FÁCIL SER SORDO. Un punto que creo muy  importante en relación con la dinámica de la pareja es: quien no oye no debe sentirse avergonzado ni dejar que lo avergüencen. Si no pudiste entender algo, pide a la otra persona que te lo repita. Si esa persona lo repitió y así y todo no lo has entendido, pídeselo nuevamente. ¿Cuál es el problema? Ninguno. Pero sí veo un problema en los cónyuges, novios o chicos de personas con deficiencia auditiva que son crueles, incluso en tono chistoso. Algunos buenos ejemplos: “Presta atención, ¡qué insoportable!”, “No me gustan los subtítulos, ¡es horrible ver una película así!”, “Pero cómo… ¿no escuchas? ¿No tienes el aparato?”… Así como también veo muchas personas con deficiencia auditiva que usan a sus cónyuges como bastones y se esconden detrás de ellos y son los eternos pobrecitos o incapaces. Nos acostumbramos a exigir muchas cosas de los oyentes y no siempre les retribuimos a la misma altura. El secreto es encontrar el equilibrio en todo esto…

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