Implante Coclear

IMPLANTE COCLEAR BILATERAL: hacerlo o no hacerlo

Written by Paula Pfeifer

Cuando investigué la posibilidad de ser candidata al implante coclear, en 2013, mi médico dijo que sí y que yo era candidata al IC bilateral. En aquella época mi reacción fue del tipo “espera un segundo, vayamos con calma, una cosa por vez”.  En el momento exacto de la activación, miré a mi amiga fonoaudióloga Michelle Garcia,  que estaba mi lado, y le dije: “Ay, ¡tenías toda la razón ¡Debería haber hecho bilateral!”

Paso a explicar. Como todo sordo profundo en la faz de la Tierra, yo estaba super apegada la audición que creía que tenía. Sí, ¡que creía! Solo entendí con todas las letras que aquello no podría ser considerado audición (y mucho menos audición satisfactoria como solía pensar que era) cuando comencé a oír con un implante coclear. Decía a todos que me las arreglaba bien y que estaba estupenda de esa forma. Y lo peor es que yo misma me lo creía. ¿Cómo podría una persona 100% dependiente de la lectura de labios y que llegaba a casa todos los días bizca y destruida por el cansancio mental causado por la sordera podría considerarse “estupenda”? Francamente…

Cuando un sordo profundo quiere conversar conmigo ya sea en Sonora o por e-mail o Facebook, el discurso en general es idéntico al mío de 2013 pre IC: “Yo puedo escuchar todo, lo único es que no entiendo y necesito leer los labios” o “Estoy bien así, escucho todo con mis aparatos auditivos”. Bueno, en verdad no. Yo entiendo y respeto el hecho de que cada uno de nosotros tiene sus tiempos, pero contra los hechos no hay argumentos. Nadie está súper bien o escucha todo cuando tiene sordera profunda, incluso con los mejores aparatos auditivos que existan. Eso es ilusión o negación. Nadie debería hacerse el implante coclear si pudiera y tuviera la oportunidad, pero tenemos que entender lo que la sordera profunda significa en nuestras vidas.

En la mía, significaba no entender el habla humana, oír ruidos y tener noción de que algo estaba sucediendo pero no saber qué, tener pánico de quedarme a oscuras (el sordo profundo en la oscuridad se vuelve sordo y ciego), pasar por una infinidad de situaciones vergonzosas y desgastantes, depender de otras personas para mil cosas básicas como escuchar el timbre o resolver cualquier cosa por teléfono, en fin, la sordera profunda solo me angustiaba, me hacia perder oportunidades interesantes y me aislaba del mundo.

Eso de “escucho todo, lo único es que no entiendo” es casi como decir “tengo 100 kilos de más, lo único es que no entro en mis pantalones talle 38”. ¿Se ve la relación? No hice el implante bilateral por miedo, ya que era una gran novedad y me guiaba por los relatos y experiencias de los demás (quien nunca sintió miedo al pensar en las posibles voces del pato Donald que tire la primera piedra). Hoy cuando pienso en las ideas que tenía en 2013, de que si un oído no quedara bien tendría el otro, comienzo a reírme sola, porque después del implante coclear entendí que ninguno de los oídos servía para nada en esa época. Si uno de ellos no estuviera bien, no sería el otro, con sordera profunda, mi salvación.

Tienes que hacer lo que tu corazón te diga, obviamente. El mío me dijo que aguantara, por miedo e inseguridad. En el momento en que prendí mi primer implante, incluso con ese sonido del comienzo, extraño y bajísimo, mi cerebro enseguida se dio cuenta de que era infinitamente superior al sonido que tenía con la combinación sordera profunda + aparato auditivo. Entonces sentí el arrepentimiento de no haber hecho los dos de una vez. Me tomó dos años y medio tener el coraje y las ganas para pasar por todo eso nuevamente. La verdad es que estoy aquí “pasando” por eso, el 16 se van a cumplir dos meses del implante coclear bilateral, sigo en la fase inicial de adaptación. Ya me encontré pensando varias veces que hoy podría contar con dos oídos como está el derecho, con una total comprensión del habla y de los sonidos, oyendo en 5dB en algunas frecuencias. Pero nunca voy a saber si habría tenido ese resultado si hubiera elegido hacer el bilateral en 2013. Mientras tanto, sigo con un bebé en el lado izquierdo, que ya oye y entiende muy bien sin lectura de labios, pero que todavía gatea en comparación al Usain Bolt de la derecha.

Evalúa tu decisión de la forma más racional que emocional posible. Decidirse por uno solo ya es difícil, por dos ni hablar. Si tuviera que darle un consejo a quien tenga sordera bilateral profunda con indicación de implante coclear le diría simplemente: ¡hazlo! No tienes nada que perder; si todo sale bien y las probabilidades están a tu favor (¡los médicos tienen mucho criterio cuando indican esta cirugía!), tienes un mundo sonoro entero para ganar. Si pudiera volver el tiempo atrás, me haría el bilateral, en 2013, sin ninguna duda.

PD: en mi canal de YouTube están los videos de la activación del primero y se puede ver el momento en el que le digo a Michelle que debería haberme hecho los dos de una vez…

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Paula Pfeifer

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